¿Tierra de Campos nuclear?


Ayer jueves 17 de junio, en el Ateneo Republicano de Valladolid, tuvo lugar un acto de rechazo del “cementerio nuclear” (ATC) que algunos pretenden instalar en Tierra de Campos. Intervinieron representantes de Ecologistas en acción, Greenpeace y la Plataforma Anticementerio Nuclear (Tierra de Campos viva). Coincidió el acto, desgraciadamente, con la noticia de la aprobación, por parte de Suecia, de retirar la moratoria nuclear y abrirse a la construcción de nuevos reactores. Un desastre. No voy a hacer un resumen de la amplia e interesantísima exposición de Jerónimo de la Rosa y Carlos Bravo. Tampoco voy a insistir en la denuncia de la actitud de algunos alcaldes y concejales, ofreciendo sus propios terrenos para la instalación. Ni del oscurantismo, avasallamiento de toda racionalidad y autoritarismo político con que se está planteando todo el proceso. Me voy a limitar a insistir en cuatro aspectos que se pusieron de manifiesto y que me resultan sumamente reveladores.

El primero, que el tema de los residuos nucleares no está resuelto. Las fórmulas que se han venido ensayando han sido fallidas (enterramientos), son todavía utopías científicas (la transmutación), o se limitan a plantearse como temporales (el ATC es una solución de almacenamiento temporal, porque no se puede plantear de otra manera). El segundo se refiere a los beneficiados: ¿quiénes se benefician de este proyecto? (esta pregunta siempre es útil hacerla): la industria nuclear, las compañías eléctricas, que evitan tener que almacenar en sus instalaciones los residuos, se hace cargo de ellos el Estado, y liberan los emplazamientos, que quedan, cuando proceda, libres de la obligación de conservar los residuos producidos. El tercer aspecto tiene que ver con las nuevas centrales: ¿a quién le interesan esas construcciones? Según informó Carlos Bravo el negocio está, básicamente, en la obra misma. En la construcción de nuevas centrales están interesadas, sobre todo, las grandes empresas multinacionales como Mitsubishi, Westinghouse, General Electric y algunas más. No tienen ningún interés desde el punto de vista energético, ni son limpias ni económicas. Y el último aspecto alude a la posible solución al tema de los residuos del combustible nuclear gastado. Según Greenpeace, la solución está en las ATI (almacenes temporales, pero individualizados, no centralizados).

Hay que decir que el tema de la energía no es ajeno a la ciudad, y el debate de las nucleares no deberíamos, en mi opinión, considerarlo fuera de nuestros intereses.


Imagen de la conferencia (foto: MS).

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