Agua y residuos


Contesto a un comentario de davigon2, y expongo algunos puntos de cómo pienso que está la situación, planteando algunas propuestas sobre las infraestructuras de agua, saneamiento y tratamiento de residuos de Valladolid. Lo organizaré distinguiendo las redes e instalaciones, la gestión y la cultura de cada uno de esos temas.

1. Las redes del agua. Por lo que sé, la red de abastecimiento de agua de Valladolid no está mal (el trazado: el mantenimiento es otro tema). Se ha completado el “anillo 1000” (una especie de “circunvalación” del agua, fundamental para el buen funcionamiento del conjunto), los depósitos funcionan bien (el de las Contiendas a medio gas, pero cumple su misión; el de San Cristóbal se acaba de ampliar, con las ayudas del Plan E, creo), y las potabilizadoras también se han mejorado (se han instalado nuevos filtros de carbono con ayudas europeas). A veces se ha denunciado mala conservación de la red, deficiente mantenimiento (y un mal control municipal). El problema, sin embargo, va a estar en las áreas homogéneas. No hay nada previsto, y puede ser un auténtico desastre. Deberá replantearse todo el conjunto de forma racional, pues no es admisible esconder la cabeza, como hasta ahora, sobre esa cuestión. La red de riego, por su parte, se ha ido racionalizando, utilizándose casi siempre (creo) agua de los ríos y otros cursos, o de pozos: deberá seguirse en esa línea.

Respecto al saneamiento las cosas están peor. Esta red tiene muchos más problemas, y hay que hacer mucha más obra. Falta un colector nuevo e importante, que esta previsto que discurra por el corredor ferroviario (se construirá a la vez que el soterramiento). Hasta entonces se va haciendo lo que se puede. Algunos sifones bajo las vías, lo mismo que el paso del río en Arturo Eyríes, funcionan al límite. Las áreas homogéneas también van a colapsar el sistema. Se pretende que se desarrollen pequeñas actuaciones, en tanto que los municipios de alrededor se van conectando (o se pretenden conectar) a la EDAR de Valladolid: Zaratán, Laguna, Arroyo, Simancas. No es lógico: hay que hacer un repanteamiento general, juicioso y con visión de conjunto, de toda la comarca.

Pero también convendría mejorar las redes en otros aspectos, de menor escala, pero importantes. Por ejemplo, en el aprovechamiento de las aguas de lluvia (con aljibes, canaletas en las calles, estanques de retención en los planes parciales), para usos que no precisan agua potable (limpieza de calles, por ejemplo). También interesaría, por el comportamiento frente a los aguaceros y la mejora de la termodinámica urbana, añadir nuevas superficies filtrantes (vegetales o terrizas) en patios y calles para ralentizar las escorrentías y mejorar la infiltración de agua en el terreno. Y además convendría hacer más visible el agua en todo el espacio urbano (es un elemento asociado frecuentemente al esparcimiento, con una componente paisajística esencial: ya hablamos de lo bueno que es poder mojar los pies en el agua en el verano).

2. Las instalaciones de tratamiento de residuos sólidos. En el CTR (Centro de Tratamiento de Residuos) de Valladolid se han efectuado mejoras recientemente. Aquí vienen los residuos de toda la provincia. En alguna ocasión se ha denunciado el vertido de lixiviados del vertedero (los líquidos “resultantes”) a un arroyo que llega hasta Valladolid. Por otra parte está prohibido llevar allí los escombros, pero si se trata de residuos de obra menor se acaban llevando (incluso los lleva el propio Ayuntamiento, creo). También se han empezado a instalar, hace no mucho tiempo, contenedores enterrados en el centro de la ciudad (básicamente en el centro). En ellos se separan los restos orgánicos y todo lo demás, excepto, naturalmente, el papel, el vidrio y las pilas. Debería generalizarse el reciclado de neumáticos y aceite vegetal. Y ampliarse la red de puntos verdes.

Además hay que hablar de los residuos industriales, en Santovenia (conviene acordarse de la polémica de su instalación). Ecologistas en acción acaba de denunciar los problemas que se nos vienen encima con la construcción del nuevo Centro de Ampudia, que incluye un macrovertedero de 18 hectáreas y 3 millones de toneladas de capacidad (casi 4 veces el vertedero de residuos tóxicos de Santovenia de Pisuerga).

3. Gestión del agua. Desde que este Ayuntamiento privatizó el servicio del agua no han cesado los problemas. De distinto tipo. Agualid se queja del trato municipal y el Ayuntamiento de la gestión de Agualid. Más adelante se le añadió la gestión del saneamiento. Y también ha habido mil conflictos (el último, con las tasas de alcantarillado; el anteúltimo, con el canon de vertido). Debería estudiarse la gestión completa de las concesiones de estos servicios.

4. Gestión de los residuos sólidos urbanos. El asunto más llamativo figura hoy en la prensa: la creación de un Consorcio Provincial Provincial de Medio Ambiente (que agrupa mancomunidades, o mejor, que complementará a las mancomunidades). La CTR de Valladolid está explotada. Hasta el año 2017 (si no me equivoco) por Fomento de Construcciones y Contratas, S.A. Isolux Corsan Servicios, S.A. y Zarzuela, S.A.

5. Cultura del agua. Por de pronto, interesa la generalización de la xerojardinería (una técnica de cuidado de parques y jardines que relaciona los espacios verdes y el ahorro en el consumo de agua, que supone la planificación del parque en función de las necesidades de agua de las plantas; han de realizarse primero análisis y posibles enmiendas del suelo; y llevar a cabo luego una selección adecuada de las especies; debe tenerse moderación en la cantidad y ubicación del césped, sustituyéndolo por praderas; implantación de riegos por goteo y otros sistemas de ahorro de agua; uso de acolchados, etc.). Pero también reducir las pérdidas en las redes (con un adecuado mantenimiento), el control de precios (para “ayudar” a concienciar), y el fomento del ahorro de agua, mediante campañas educativas.

6. Cultura de los residuos. Prever actuaciones para evitar el abuso de los envases. Impulsar el menor uso de bolsas de plástico (después de la fallida experiencia reciente). Promover el consumo a granel y los envases retornables (aquí está una de las ideas de davigon2). Y, con carácter general, reducir los consumos. Se hará obligatorio el uso, en el Ayuntamiento, de papel reciclado, productos de limpieza no tóxicos, etc. Es decir: impulsar también la educación ambiental. Respecto al alumbrado público, ya lo hemos dicho, conviene también racionalizarlo (ahí estaría la otra idea de davigon2, aunque se refiere más bien al privado; estas propuestas se refieren en ambos casos a lo que aquí hemos denominado “la cultura” del agua y los residuos).

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