Cartoneros de Buenos Aires

Veamos una curiosa encuesta del diario Clarín, de Buenos Aires (10 de junio de 2010): “En la Ciudad crecen los campamentos de cartoneros e indigentes: ¿Qué cree que se debería hacer?: 1) Permitirles que se queden. 2) Ofrecerles un lugar digno. 3) Desalojarlos”. Pues bien: a las 18,40 h. (hora española) habían votado 6.475 lectores, con el siguiente resultado: 1) Permitirles que se queden: 117 votos (1,8%). 2) Ofrecerles un lugar digno: 3.766 votos (58,2%). 3) Desalojarlos: 2.592 votos (40%). Es llamativo: menos del 2% plantean que se queden, mientras la respuesta mayoritaria es sacarlos de allí, pero llevándoles a algún lugar digno: ¿a cual?, ¿qué se entiende por “lugar digno”? Un problema difícil, sin duda.

Venía a cuento la encuesta por el artículo de Nora Sánchez, que se incluía en el diario de la misma fecha. Se titulaba “Ya hay 10 campamentos cartoneros en Constitución”, y relataba cómo se empezaban a ver en los últimos meses “autopistas aprovechadas como techo por decenas de hombres y mujeres acuciados por la miseria. `No tenemos adonde ir. Y si contás que estamos acá nos van a venir a echar´, se atajó una mujer que vive en uno de esos espacios”. La periodista hace un repaso detallado de los distintos asentamientos. Al parecer, el campamento más grande “de los bajo-autopista” es el de Caseros y General Hornos. “Son familias de cartoneros y no generan problemas –recoge el periódico alguna opinión de la calle-. Pero el Gobierno de la Ciudad debería acercarse a darles una opción, porque sí ocasionan contaminación ambiental. No tienen agua ni baños y hacen sus necesidades en la calle, a metros del hospital de niños Pedro Elizalde”.

En Valladolid, hoy por hoy, los casos son mucho menos numerosos. Pero los hay. Todos lo sabemos. Y aunque siendo menos en número, la solución habría de ser más fácil, con frecuencia se publican en la prensa situaciones enquistadas que no parecen abordarse correctamente. Pero volvamos a la noticia de Buenos Aires, y escuchemos a la ministra de Desarrollo Social porteña, María Eugenia Vidal: “Tenemos 1.400 camas para ofrecer por noche. Y un subsidio habitacional de 700 pesos. Pero la situación de calle produce arraigo y muchos no quieren aceptar los recursos del Gobierno o las reglas de un refugio”. ¿Qué pasa? ¿Son tontos? ¿No será, quizá, que estén mal planteados los subsidios, las reglas y los refugios? Volveremos sobre el tema.

Foto: "Desamparo. Campamentos Constitución". Autor: Guillermo Adami para Clarín, 10-06-2010.

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