Un piso patera en las Delicias

En El Norte de Castilla de hoy se da cuenta de la situación en que viven unas quince personas en un piso de 56 m2 de las Delicias, de los destrozos que está causando una fuga de agua de esa misma vivienda en otras partes del inmueble, y de los múltiples trámites que han estado haciendo los vecinos, con escaso éxito. Temas a considerar: 1) La falta de reflejos, por llamarlo de alguna forma, de la Administración ante las denuncias. Esto es algo inadmisible. 2) La evidente responsabilidad del propietario, en todos los órdenes: él es quien debe garantizar las condiciones de seguridad, salubridad y ornato de su vivienda respecto a sus vecinos. Luego podrá reclamar a los inquilinos lo que considere, pero frente a los vecinos y la ciudad, el responsable es él. 3) El interés de la Inspección Técnica que comentábamos días atrás, y que alcanza también al estado de las instalaciones. 4) La falta de “problemas de convivencia” de los residentes en el edificio. 5) La necesidad de evitar llegar a estas situaciones. Pero no es fácil. ¿Cómo garantizar la adecuación entre el empadronamiento y la situación real, cómo saber que alguien figura en otra dirección distinta a la que realmente ocupa? La Policía hace preguntas antes de firmar el empadronamiento, es cierto; pero se pueden preparar las respuestas. 6) La ley de arrendamientos siempre es fuente de conflictos. Se suele achacar que protege demasiado al inquilino. 7) Las relaciones en la comunidad, entre propietarios, entre vecinos. Algún comentario del periódico dice que si la comunidad hubiese prohibido el acceso a los contadores no se habría podido hacer el enganche, por ejemplo.

En último término se trata de una situación complicada, donde, creo, no hay un único responsable. Hay una gradación de las responsabilidades. El máximo, sin duda, a la vista de la información, parece que es el propietario. Luego, la administración. Y también, cada uno en su justa proporción, los inquilinos (u “okupas”, que no queda claro) y la comunidad de vecinos. No creo que exista una solución determinante de asuntos como éste, a corto plazo, sino un conjunto de soluciones, que afectan a los distintos componentes del problema. A medio plazo, sin embargo, me parece que el replanteamiento de la legislación de la vivienda (reconociendo el derecho a la vivienda efectivo) y la inmigración (evitando la situación de “sin papeles”) contribuiría a evitar este tipo de situaciones. Insisto en que no sabemos cuál es la situación de los alquileres de esta vivienda. Pero sí sabemos de casos (en otras ciudades españolas) en que se pagan más de cien euros al mes por dormir en una cama o sofá. Al parecer, está previsto que la nueva ley de Gobierno Local (que sustituirá a la de Bases de Régimen Local vigente desde 1985) establezca sanciones a los propietarios que promueven el hacinamiento. Es una buena solución.

Foto: R. Otazo, de El Norte de Castilla.

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