Suciedad en Arroyo


Sí: vamos a hablar de la ciudad de Valladolid, pero empezamos comentando una noticia de Arroyo. Ayer mismo leíamos lo siguiente (El Norte de Castilla, 09-06-10): "Denuncian suciedad y desperfectos en media docena de parajes de Arroyo". Y el texto comenzaba así de expresivo: “Maleza que crece sin control en parcelas abandonadas, cables de luz pública a punto de contactar con el agua o farolas sin bombillas desde hace dos años. Ese es el panorama que se han encontrado los concejales del Partido Popular de Arroyo de la Encomienda tras realizar una visita exhaustiva por el municipio para conocer el estado de sus servicios. El paseo se hizo acompañados por varios afiliados de la formación política y en la que se llegó a la conclusión de que `hace falta una mayor vigilancia por parte del equipo de gobierno´, tal y como manifestó la portavoz del PP, María Ángeles Cantalapiedra”. Ahí está: hace falta más vigilancia, porque hay mucha suciedad.

Hemos saltado la línea del término municipal, y nos hemos encontrado en las mismas Raposas un curioso panorama: el paseo (de Valladolid) que discurre junto a la calle denominada “Camino de Zaratán” (de La Flecha) está invadido por tanta vegetación que en muchos puntos está impracticable. Y en los bancos es imposible sentarse. De manera que la denuncia de “falta de vigilancia y suciedad” también podría llegar a nuestro término. Pero hay algo más, y más significativo. Hemos tenido ocasión de leer el informe de la Interventora de Arroyo del 3 de junio pasado, sobre el Convenio entre el Ayuntamiento, la Empresa Municipal de Suelo de Arroyo, SLU (EMUVA), Ikea Ibérica SAU e Inter Ikea Centre España SL. Es realmente curioso.

Empieza así: “La interventora que suscribe tomó posesión en este Ayuntamiento el día 1 de junio de 2010”. Continúa relatando cómo se desarrollaron varias reuniones, en muy pocos días, para redactar el citado convenio. Luego dice: “Es evidente que esta Interventora no ha tenido el tiempo que señala el art. 83.2 de la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas para evacuación de informes, que es de diez días (…)”. Y más: “La urgencia se debe exclusivamente a una imposición de las propias Ikea e IICE, motivadas por la fecha de celebración de su Consejo (¿?)…” [las interrogaciones son suyas, de la Interventora]. Y sigue, y sigue, y sigue. Realmente se trata de un informe enternecedor: “no existe consignación presupuestaria…”, “se ha procedido a una adjudicación de un contrato sin cumplir uno de los requisitos previos e indispensables de conformidad con la legislación de Contratos de las Administraciones Públicas”, “de nuevo se plantea por convenio una actuación en un plazo mínimo de tiempo cuya urgencia no ha sido en modo alguno justificada”, “la redacción de tal cláusula implica su nulidad por ser contraria a derecho”, etc.

Concluye así: las cuentas Escrow del Convenio “se pueden considerar como un menoscabo a la Autonomía Local que se reconoce en los art. 137 y 140 de la Constitución a las Entidades Locales. Hasta qué punto puede una Administración Pública impelida por la exigencia de empresas privadas como Ikea e IICE y por los intereses económicos que representan, renunciar a la libre gestión de sus recursos, a la administración de sus cuentas bancarias, a la organización de su tesorería, en definitiva a su autogobierno, es algo que debe valorar la Corporación”. El Convenio fue votado favorablemente por el partido de los Independientes de Arroyo, el PP y el PSOE. Efectivamente, el interés por la vigilancia y el rechazo de la suciedad, que tanto preocupan a algunos concejales, podía haberse extendido hasta la Sala de Plenos.

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