Berlusconi generaliza la autocensura


Algunas decisiones que a primera vista parecen menores, acaban teniendo enorme trascendencia. Por ejemplo, esos pequeños pasos que se dan en algunos lugares para limitar la libertad de prensa y que casi pasan desapercibidos. Pero que forman parte, en mi opinión, de un amplio conjunto de agresiones interesadas conytra la libre información que a la larga pueden acabar deteriorando el sistema de forma irreversible. La libertad de prensa es esencial, por mucho que las grandes corporaciones mediáticas actúen como a veces lo hacen. Desde luego, hay que defenderse frente a la calumnia, el juego sucio o la difamación, y contra la desinformación sobre asuntos cruciales, contra las zonas de sombra informativa, la definición demagógica de lo que interesa o no a la gente, las campañas organizadas y dirigidas desde algunos medios para conseguir objetivos políticos. No podemos ser ingenuos, tampoco en este campo. Pero nada autoriza la censura o la intimidación. Y esto vale tanto en Venezuela como en Marruecos. La ley que se aprobó ayer en Italia (la llamada “ley mordaza”) pretende extender el autoritarismo informativo a través del miedo y la autocensura. Como dice el pósit: “La ley mordaza niega a los ciudadanos el derecho a ser informados”. Y por lo que sabemos, tan aseveración parece cierta.

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